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miércoles, 7 de noviembre de 2018




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La Florida española se refiere al territorio español de La Florida, que fue el primer asentamiento importante europeo en América del Norte en la Era de los descubrimientos. La Florida formaba parte de la Capitanía General de Cuba, el Virreinato de Nueva España y el Imperio español, durante la colonización española de América. Si bien no tenía unas fronteras claramente definidas, el territorio era mucho mayor del actual estado estadounidense de Florida, extendiéndose sobre gran parte del Sureste de Estados Unidos. Los derechos de España sobre esta vasta área estaban basados en expediciones de exploración durante el siglo XVI. Pero España nunca ejerció un control real sobre La Florida más allá de varios asentamientos y fuertes.
Florida española fue establecida en 1513 cuando Juan Ponce de León reclamó la península de Florida para España durante la primera expedición europea oficial a América del Norte. Esta reclamación fue extendida cuando varios exploradores (principalmente Pánfilo de Narváez y Hernando de Soto) desembarcaron cerca de la bahía de Tampa a mediados del S.XVI y deambularon hacia el norte hasta los Apalaches y al oeste hasta el actual estado de Texas buscando sin éxito oro y otras riquezas. El presidio de San Agustín fue fundado en la costa atlántica de Florida en 1565; varias misiones fueron establecidas a lo largo del noroeste de Florida, Georgia y Carolina del Sur durante el S.XVII; y Pensacola fue fundada en el noroeste de Florida en 1698 fortaleciendo los derechos españoles en esa parte del territorio.
El control español en la peninsula de Florida fue posible por el colapso de las culturas nativas de la zona durante el S.XVII. Varias tribus amerindias como los Timucua, Calusa, Tequesta, Apalache, Tocobaga y Ais, habían sido durante siglos los residentes de este territorio y la mayoría resistieron las incursiones españolas. Sin embargo los conflictos contra los españoles, ingleses y los aliados nativos de estos últimos, y sobre todo las enfermedades traídas de Europa, diezmaron a la población indígena que era casi inexistente a principios del S.XVIII. A mediados de ese siglo, grupos de Creek y otros nativos americanos del norte emigraron hacia la Florida española, ya que fueron expulsados de sus tierras por los colonos ingleses. Posteriormente estos refugiados se unieron a los afroamericanos que huían de la esclavitud en las colonias cercanas y a los sobrevivientes de los indígenas de Florida y formaron la cultura Seminola.
La extensión de la Florida española comenzó a encogerse en el S.XVII y las misiones fueron abandonadas como consecuencia de la disminución de nativos. Entre las enfermedades, pobre gestión e inoportunos huracanes, varios intentos de establecer nuevos asentamientos en La Florida terminaron en fracaso. Sin oro ni plata en la zona, España consideró a Florida (y en particular la fortificada ciudad de San Agustín) como una zona colchón entre las más prósperas zonas del sur y oeste, y las recientes colonias de sus rivales europeos en el norte. El establecimiento de la Provincia de Carolina por los ingleses en 1639, Nueva Orleans por los franceses en 1718, y la Provincia de Georgia por Gran Bretaña en 1732 limitaron las fronteras de Florida, causando descontento entre los españoles y provocando la guerra del Asiento (1739-1748) incluyendo el sitio de San Agustín (1740) y la invasión de Georgia (1742), ambas repelidas. Al término de la guerra la frontera norte de la Florida española estaba situada cerca de la frontera del actual estado de Florida.
Gran Bretaña, temporalmente, tomó el control de Florida en 1763 como resultado de la guerra anglo-española (1761-1763), pero al término de la siguiente guerra anglo-española (1779-1783), que terminó con el tratado de París (1783), el territorio pasó de nuevo a manos españolas. Después de una corta disputa por la frontera con la naciente Estados Unidos, los países fijaron sus fronteras y los españoles permitieron a los estadounidenses la libre navegación por el río Misisipi según los términos del tratado de San Lorenzo (1795).
Francia vendió Luisiana a los Estados Unidos en 1803. Los estadounidenses reclamaron que la transacción incluía Florida Occidental, pero los españoles insistían en que esa área no pertenecía a Luisiana y seguía siendo territorio español. En 1810 los estadounidenses se rebelaron y conquistaron este territorio y creando la República de Florida Occidental, que en 1812 pasó a formar parte del Territorio de Misisipi. De esta forma los borde de la Florida española coincidieron con los del actual estado de Florida.
En los primeros años del S.XIX se levantaron tensiones en el borde de la Florida española con el estado de Georgia ya que los cazadores de esclavos estadounidenses perseguían a los Semínolas negros del norte de la Florida española. Estas tensiones aumentaron cuando los británicos ayudaron a los Seminola contra los americanos en la Guerra anglo-estadounidense de 1812. Como consecuencia de esta guerra, dos años después, en 1814, los estadounidenses invadieron el norte de la Florida española comenzando las guerras Seminolas. España protestó contra esta invasión y, no pudiendo defender el territorio, buscó una solución pacífica que fue el tratado de Adams-Onís de 1819 por el que se comprometía a ceder la Florida española a los Estados Unidos en 1821.

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Primera entrada.

Se suele atribuir la paternidad del término «leyenda negra» a Julián Juderías, pero el origen real del término es desconocido. Por lo menos Emilia Pardo Bazán y Vicente Blasco Ibáñez emplearon el término en el sentido actual antes que Juderías,1​ pero sería Julián Juderías su gran difusor y quien describe el concepto en 1914 en su libro La Leyenda Negra como:
[...] el ambiente creado por los relatos fantásticos que acerca de nuestra patria han visto la luz pública en todos los países, las descripciones grotescas que se han hecho siempre del carácter de los españoles como individuos y colectividad, la negación o por lo menos la ignorancia sistemática de cuanto es favorable y hermoso en las diversas manifestaciones de la cultura y del arte, las acusaciones que en todo tiempo se han lanzado sobre España fundándose para ello en hechos exagerados, mal interpretados o falsos en su totalidad, y, finalmente, la afirmación contenida en libros al parecer respetables y verídicos y muchas veces reproducida, comentada y ampliada en la Prensa extranjera, de que nuestra Patria constituye, desde el punto de vista de la tolerancia, de la cultura y del progreso político, una excepción lamentable dentro del grupo de las naciones europeas.
La segunda obra clásica del tema es Historia de la Leyenda Negra hispano-americana de Rómulo D. Carbia. Si Juderías hizo más hincapié en la vertiente europea de la leyenda, el argentino Carbia se centra en su vertiente americana. Así, para Carbia, dando una definición más extensa del concepto:
[...] abarca la Leyenda en su más cabal amplitud, es decir, en sus formas típicas de juicios sobre la crueldad, el obscurantismo y la tiranía política. A la crueldad se le ha querido ver en los procedimientos de que se echara mano para implantar la Fe en América o defenderla en Flandes; al obscurantismo, en la presunta obstrucción opuesta por España a todo progreso espiritual y a cualquiera actividad de la inteligencia; y a la tiranía, en las restricciones con que se habría ahogado la vida libre de los españoles nacidos en el Nuevo Mundo y a quienes parecería que se hubiese querido esclavizar sine die.
Rómulo D. Carbia, Historia de la leyenda negra hispano-americana (1943)3
Después de Juderías y Carbia, muchos otros autores han definido y empleado el concepto.
En 1944, el American Council on Education, preocupado con el sesgo antihispano del sistema y el material educativo en EE. UU., definió el concepto en un largo informe como:
The "Black Legend" is a term long used by Spanish writers to denote the ancient body of propaganda against the Iberian peoples which began [sic] in sixteenth century England and has since been a handy weapon for the rivals of Spain and Portugal in the religious, maritime, and colonial wars of those four centuries. La leyenda negra es una expresión usada por escritores españoles para designar la antigua propaganda contra los pueblos iberos, que empezó en el siglo XVI en Inglaterra y ha sido desde entonces un arma para los rivales de España y Portugal en las guerras religiosas, marítimas y coloniales de aquellos cuatro siglos.
Philip Wayne Powell en su libro Tree of Hate (1971) define la Leyenda negra básicamente como la creencia de que:
The basic premise of the Black Legend is that Spaniards have shown themselves, historically, to be uniquely cruel, bigoted, tyrannical, obscurantists, lazy, fanatical, greedy, and treacherous; that is, that they differ so much from other peoples in these traits that Spaniards and Spanish history must be viewed and understood in terms not ordinarily used in describing and interpreting other people. La premisa básica de la Leyenda Negra es que los españoles se han mostrado históricamente como excepcionalmente crueles, intolerantes, tiránicos, oscurantistas, vagos, fanáticos, avariciosos y traicioneros; es decir, que se diferencian de tal modo de los demás pueblos en estas características que los españoles y la historia de España deben ser vistos y comprendidos en términos que no son empleados habitualmente para describir e interpretar a otros pueblos.
Philip Wayne Powell, Tree of hate (1971)5
Un autor más reciente, Manuel Fernández Álvarez, ha definido la Leyenda negra como:
Cuidadosa distorsión de la historia de un pueblo, realizada por sus enemigos, para mejor combatirle. Y una distorsión lo más monstruosa posible, a fin de lograr el objetivo marcado: la descalificación moral de ese pueblo, cuya supremacía hay que combatir por todos los medios.
Para el filósofo Julián Marías, la Leyenda Negra es un hecho extremadamente inusual a lo largo de la Historia Universal, y la describe del siguiente modo:
La Leyenda Negra consiste en que, partiendo de un punto concreto, que podemos suponer cierto, se extiende la condenación y descalificación de todo el país a lo largo de toda su historia, incluida la futura. En eso consiste la peculiaridad original de la Leyenda Negra. En el caso de España, se inicia a comienzos del siglo XVI, se hace más densa en el siglo XVII, rebrota con nuevo ímpetu en el XVIII —será menester preguntarse por qué— y reverdece con cualquier pretexto, sin prescribir jamás.
Julián Marías, España inteligible (1985)7
Según William S. Maltby la leyenda negra se sustenta sobre hechos reales, que aunque comunes a las demás naciones, han sido totalmente distorsionados en el caso de España:
The Black Legend may not constitute a legitimate or justifiable point of view, but it is necessary to recall that it is a legend and not a myth. It sprang, as legends do, from actual events, and these cannot be ignored in the interests of partisanships. Spaniards committed grave wrongs, but so did men of other nations [...] Quizás la leyenda negra no constituya un punto de vista legítimo o justificable, pero es necesario recordar que es una leyenda y no un mito. Nació, como todas las leyendas, de hechos reales y estos no pueden ser ignorados por intereses partidistas. Los españoles cometieron grandes errores, al igual que hicieron los hombres de otras naciones [...]
William S. Maltby, The Black Legend in England (1968)8